¿Estás preparado para afrontar el
2020? Marcarse nuevos objetivos, retos y metas que alcanzar también es algo que
hacen muchas empresas. ¡Descúbrelo!
Año nuevo, vida nueva. Este es
para muchos un refrán para tomar al pie de la letra. A nivel personal son
muchas las personas que empiezan el año con unos propósitos claros: dejar de
fumar, ir al gimnasio, comer mejor, estudiar a diario, levantarse temprano o
dormir 8h. Pero, como muchas otras cosas, esto también se puede trasladar al
ámbito empresarial.
Marcarse nuevos objetivos, retos
y metas que alcanzar también es algo que hacen muchas empresas. Pero,
realmente, ¿sirve esto de algo? ¿Qué tipo de propósitos debes de marcar a nivel
empresarial? Y, lo más importante: ¿cómo puedes motivar a tus equipos para que
los consigan?
La dificultad de plantear
objetivos en las empresas
Como pasa a nivel personal, hay
muchos que, a pesar de empezar el nuevo año llenos de motivación y firmeza, no
siempre llegan a continuar con los propósitos marcados y todo esto que se han
propuesto desaparece en pocas semanas. Por ello, las empresas deben ir paso a
paso consiguiendo objetivos para poder alcanzar todas las metas marcadas.
No haber cumplido con los
propósitos del año anterior no debería de ser ningún impedimento. ¿Cuántas
veces nos hemos tropezado y no por ello hemos cesado en nuestro empeño? Por
ello, lo primero que has de tener claro es que querer es poder.
El año nuevo es importante puesto
que nos da un espacio temporal en el cual podemos establecer un ‘nuevo inicio’.
Además, es una ocasión perfecta para poder hacer una evaluación del año pasado,
ver qué hicimos bien y qué debemos mejorar, para así hacer un ejercicio de
autocrítica y analizar en qué podemos mejorar y de qué manera podemos hacerlo.
Pero para poder marcarte unos
propósitos de año nuevo realistas y alcanzables, lo primero que debemos tener
en cuenta es que tiene la misma importancia el objetivo en sí como los pasos
que debemos de llevar a cabo hasta llegar a el, pero ¿cómo plantear unos
objetivos coherentes? Sigue estos consejos y conoce cómo podemos plantearnos
nuevos propósitos de año nuevo:
Recuerda que no importa cuántas
veces lo hayas intentado, siempre puedes conseguirlo en la siguiente.
Aspira a superar las metas que ya
has alcanzado y a conseguir todas aquellas que has dejado atrás.
Haz una lista y ordénalos de
mayor a menor dificultad. En cuanto hayas conseguido los más sencillos tu
equipo estará mucho más motivado para plantarle cara a los más costosos.
Ten presente de manera continua
cuáles son estos propósitos u objetivos más allá de los comienzos del año.
Intenta que los objetivos
empresariales puedan ser medibles, que se pueda establecer una consecución
paulatina y define acciones concretas para ello.
Y, lo más importante, rodéate de
un equipo de profesionales que te ayuden a conseguirlos.
¿Qué se debe mejorar? ¡Consulta a
tus empleados!
Los empleados son uno de los
activos más importantes para una empresa, son los pilares que la sustentan y
que hacen que esta llegue y se convierta en un referente dentro del mercado
laboral. En ocasiones hemos hablado de
la importancia de la comunicación interna y de que unas buenas prácticas en
este sentido suponen la llave del éxito empresarial, así como de la relevancia
que un buen clima laboral tiene en la consecución de objetivos.
No todos los empleados piensan
igual o tienen las mismas ideas, por ello escucharlos a todos es de gran
importancia. Conocer los diferentes puntos de vista que tus trabajadores tienen
sobre la organización empresarial te ayudará a poder diseñar unos objetivos que
cumplan sus expectativas y cubran sus necesidades profesionales, esto no solo
hará que se sientan más escuchados, sino que al diseñarlos ‘a su medida’
estarán mucho más motivados en su realización. Además, esto supondrá algunos
beneficios en tu organización:
1.- Identificar los problemas que
existen en tu organización y, así, anticipar y prevenir las futuras trabas que
existan en la consecución de los objetivos marcados. Además de la posibilidad
de analizar cuáles han sido los fallos en la consecución de los marcados en
años anteriores para, así, poder retomarlos nuevamente.
2.- Fidelizar al talento. No es
suficiente solamente con tener a los mejores profesionales, sino que la fuga de
talento implica una ralentización de las tareas ya empezadas.
3.- Incorporar a los empleados en
el proceso de toma de decisiones te convertirá en un mejor líder y te podrá
ayudar a incorporar nuevas ideas de mejora para tu empresa o conocer propuestas
de mejora en el trabajo.
Los objetivos, la base de una
empresa
Como ya hemos ido desarrollando a
lo largo del artículo, dentro de cualquier tipo de propósitos o metas hay que
tener en cuenta de qué manera podemos alcanzarlas, tanto de manera individual
como colectiva, pero ¿qué diferencia hay exactamente entre los objetivos
colectivos e individuales? ¿Cómo podemos redactar objetivos generales y
específicos? ¿Cuáles debemos elegir en función del tipo de organización que
tengamos? ¿Qué otro tipo de objetivos existen?
Objetivos generales: se plantea
una meta desde un prisma global.
Objetivos específicos: busca el
alcance de una meta más pequeña focalizada en alguna de las actividades de la
empresa. La suma de varios de estos podría constituir un objetivo general.
Objetivos a largo plazo:
planteados a 5 años vista.
Objetivos a medio plazo:
conseguibles en un plazo de 12 o 24 meses.
Objetivos a corto plazo:
alcanzables de aquí a 3 a 6 meses.
Objetivos estratégicos: estos
suelen constituirse de uno o varios planes tácticos que se han de poner en
marcha para la consecución de objetivos a largo plazo o generales.
Objetivos operacionales: se
suelen realizar a nivel departamental a través de los cuales se organiza a un
solo equipo.
Objetivos tácticos: suelen
asignarse de manera individual a los profesionales de una empresa.
Objetivos cualitativos: son
aquellos que no se pueden cuantificar como por ejemplo el branding de una
empresa.
Objetivos cuantitativos: se
pueden contar y medir, por ejemplo, el número de ventas o clientes captados.
Lo óptimo dentro de una
organización es encontrar un equilibrio entre ambos tipos de objetivos,
fomentando a su vez el desarrollo colaborativo y creando diferentes tipos de
equipos entre los cuales exista un apoyo, un proceso de aprendizaje mutuo y una
mejora y/o refuerzo de las competencias.
Establecer unos objetivos SMART
es una de las prácticas recomendadas para poder ordenar y medir el trabajo
realizado. Así, esta denominación hace referencia a cómo debe ser cada una de
las características:
Specific (específico)
Mensurable (medible)
Achievable (alcanzable)
Relevant (relevante)
Timely (temporal)
En consecuencia, todo esto
influirá en el tipo de plan que la empresa diseñe y ponga en marcha, existiendo
dos modelos: planes a gran escala y planes a pequeña escala. Ambos planes deben
incluir actividades para motivar a los empleados, tanto de manera específica
como general.
¿Estás preparado para afrontar el
nuevo año? Posicionarse como una empresa referente en el sector, abrir nuevas
sucursales, adentrarse en el mercado internacional, potenciar la presencia de
la organización en redes sociales, captar nuevos clientes, aumentar el número
de ventas, mejorar el customer service, potenciar el employer branding… Estos
son solo algunos ejemplos de todos los propósitos que desde una empresa se
pueden marcar. ¡Fíjalos y a por ellos!
Por esto AMMJE Hidalgo tiene
propuesto para este 2020 ayudar a todas sus emprendedoras y empresarias a hacer
crecer sus negocios cumpliendo sus propósitos para este año.
Recuperado de: https://www.randstad.es/tendencias360/tu-empresa-tiene-propositos-de-ano-nuevo/

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